08.02.07
4.2.
Algunos de los más viejos que habían estado escuchando nuestra conversación asentían en doloroso silencio. Otros, más jóvenes mascullaban su resentimiento. Graciana se dio cuenta de lo que había provocado en esta gente tranquila, por dejarse llevar involuntariamente por su temperamento y no medirse en sus expresiones. - Si quieren, les contaré una historia que les mostrará que el odio no hace otra cosa que envenenar a su portador- dijo Graciana con tono apaciguador. La gente comenzó a sentarse en el piso, formando una ronda. El blanco alrededor del iris de los ojos y el marfil de los dientes de los circunstanciales espectadores llamó mi atención. Todos esperaron respetuosamente hasta que Graciana comenzó a contar. Hace muchos años, una bruja llamada Yara se ocultó entre las tribus cercanas al Río de la Plata, aprendiendo su idioma y ganando fama como hechicera, mientras Lucía (una mujer a la que ésta odiaba por haberle robado a su amor) se ocultó en una cueva cercana al río que había descubierto. Finalmente y en cumplimiento de una profecía, los conquistadores españoles que se habían marchado poco tiempo antes retornaron, fundando aquí el asentamiento de Santa María el 2 de febrero de 1536. En un principio, los aborígenes pasaron los primeros 14 días proveyendo a los invasores carne y pescado, hasta que optaron por desaparecer hacia el interior. Algunos dicen que fue por indicación de Yara, quien maldijo a los recién llegados. Los mismos sufrían ataques de felinos que saltaban el precario terraplén y la empalizada que se había erigido. Aunque los españoles mandaron expediciones diversas a buscar víveres, todas fracasaron. Los habitantes comenzaron a morir de hambre. En una batalla en la que se enfrentaron 300 blancos contra 4000 indios el 15 de julio de 1536 en el Río Luján, los primeros sólo pudieron obtener unas redes de pescar que les sirvieron por poco tiempo hasta que los peces se agotaron. El 24 de julio de 1536 comienza un, cerco a la ciudad y los españoles debieron comer ratas, sapos, carroña que hallaban en las cercanías, ratones, víboras, otras sabandijas, zapato, cueros, caballos, carne humana de los cadáveres y hasta cometieron asesinato para incurrir en el canibalismo. La langosta comió los sembrados y todo lo verde y la manga cuando se aproximaba era de tal magnitud que oscurecía el sol.. La nave de reaprovisionamiento Concepción naufragó en un temporal y la Santa Maria encalló y luego se destrozó. Finalmente, un decreto del gobernador Irala puso como fecha de evacuación 10 de mayo 1541. Poco después, la ciudad fue incendiada y abandonada. Pero cuando Yara fue en busca de los cadáveres para profanarlos, Lucía se había adelantado y arrastrado sus cadáveres hasta la cueva, por lo que Yara los maldijo nuevamente, sentenciando que de reconstruirse la ciudad como presentía, si el sol alcanzaba esos huesos la misma se hundiría y desaparecería para siempre de la faz de la Tierra. Yara vivió sus últimos años consumida por el rencor y la amargura. Ese es el premio que se obtiene por odiar. Luego de terminada la historia, el grupo comenzó a desconcentrarse en silencio, tal vez reflexionando acerca de lo que habían oído. Graciana sugirió que descansáramos junto a una roca un rato para recuperar fuerzas, que sin duda íbamos a necesitar más tarde. Relajados, estuvimos en silencio un rato. Pude observar a Graciana. Era muy fornida, de formas redondeadas. Siempre estaba de buen humor, algún día, yo estaba seguro, le iluminaría la vida a alguien. No era precisamente delgada en términos absolutos, aunque lo era en relación a las lavanderas que nos habían acompañado hasta hacía un rato. En realidad su silueta era bastante similar a la del resto de las mujeres en el poblado, todas las que en mi tiempo serían consideradas “gordas”. Recordé a mi mamá tratando de ponerse sus jeans más ajustados y queridos, tirada sobre su cama, tironeando del cierre y maldiciendo. Diciendo que si hubiera nacido en otra época, su cuerpo hubiera sido modelo de un pintor renacentista. ¿Todo es relativo, verdad? Luego comenzamos a charlar. Graciana es de ese tipo de gente a la que uno le cuenta cosas, quiera o no. Le conté de mis problemas para integrarme con mis compañeros en el colegio. Mientras yo relataba, ella sacudía su cabeza hacia los lados, como si estuviera tan impaciente que no pudiera esperar para aconsejarme. Cuando terminé, me preguntó si tenía compañeros que me apreciaban y naturalmente respondí que algunos sí. Y me preguntó también que cosas me gustaban hacer y le conté. Me dijo entonces que era muy afortunado por tener una familia, por tener amigos, por hacer tantas cosas placenteras. Que tenía que valorar y disfrutar más todo lo que tenía, que era muchísimo. Y no aquello que no tenía. Que estaba tentando al destino quejándome todo el tiempo y que me arrepentiría algún día cuando me diera cuenta de lo feliz que era en realidad, que tal vez entonces fuera tarde. Y terminó con una frase: - Axel, piensas demasiado- dijo y dejó de hablar. Me quedé pensando en eso, una y otras vez. Me quedé pensando en que pienso demasiado.

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Creado por bwanabeloved
23:32:54