08.02.07
1.2.
Miré el conjunto de huesos y comprendí. Debía tratarse de la fosa común donde fueron depositados los cadáveres de los habitantes de la primera Buenos Aires antes de ser abandonada. Mi corazón se llenó de gozo y excitación: estaban por lograrlo. El mayor de los descubrimientos y mi papá sería parte de esto. Poco después miré a la mujer, mis ojos comprobaron la imposibilidad de su existencia en ese estado, me pellizque pero no había caso, no se trataba de un sueño. Entonces me atreví a preguntarlo. - ¿Y tu quién eres, cómo te llamas?. La mujer se paró, se acercó mucho más ágilmente de lo que hubiera imaginado y se colocó frente a mi, a una distancia tan cercana que tuve que contener mi repulsión, aunque no creo haberla podido disimular. - Yo fui la más hermosa de las mujeres. Te cuesta creerlo, verdad? Mi hermosura y la pasión que ella desencadenaba en los hombres fueron mi condena- y a continuación se calló, mientras observaba hilitos de polvo caer desde el techo de la cueva- así como la ambición y el gusto por fama serán la perdición de estos necios. - ¿Y qué más ocurrirá?., dijiste que eso no sería todo- le pregunté, ya sin miedo, puesto que, pensé, si me hubiera querido hacer algo sin duda ya me lo hubiera hecho. - Será el fin de la ciudad de la Trinidad y Puerto de Santa María de los Buenos Aires -.dijo con determinación y girando sobre si misma se dirigió nuevamente a continuar con su tarea. - ¿Qué quieres decir con “el fin” - Sodoma, Gomorra, Babilonia. ¿No entiendes, niño, eres tonto?. El fin. Se derrumbará, la tragará la tierra entre relámpagos y humaredas sulfurosas y desaparecerá de la faz de la Tierra. No tengo tiempo para seguir hablando, estoy muy ocupada y cansada. - Yo necesito salir de aquí para avisarles que se detengan –dije, remarcando la palabra “necesito” aunque con un dejo de ruego en mi voz. ¿Tu sabes la clave, verdad? –la mujer volvió a sonreir- Dímela, le exigí. - Yo también necesito algo – este necesito que dijo fue casi susurrado, y luego agregó, extendiendo su índice derecho y la puntiaguda uña que nacía de él hacia una abertura al fondo de la catacumba – y se encuentra allí. -¿Qué es? -pregunté - Eso, debes averiguarlo por ti mismo - Cómo puedo buscar algo si no se qué es? - Niño tonto, no se encuentra lo que se busca. Se encuentra lo que no se busca – y dicho esto, volvió a bajar la cabeza. Me di cuenta que no le sacaría una palabra más al respecto y se me ocurrió que tal vez pudiera sacarle más información que pudiera serme de utilidad. - ¿Qué hay detrás de ese agujero? - Túneles - ¿Y a dónde llevan esos túneles? - A donde tu quieras ir –dijo, casi separando en sílabas. Esto último me sacó de quicio. Al fin y al cabo, evidentemente el mundo estaba completamente alterado, esto no podía estar pasando. Me acerqué a ella con determinación, pero con el cuidado de seguir el mismo sendero que ella había abierto al aproximarse antes hasta mi, para no entrar en contacto con los huesos. - Escúcheme bien, señora. Soy un niño y tal vez tenga Ud. razón y sea un tonto. Pero mi papá es arqueólogo y creo que una de las pocas veces que le presté atención porque me gustaba el tema, fue en relación a los túneles bajo la ciudad. Hay muchos túneles, en la Manzana de las Luces, bajo el Nacional Buenos Aires y en diversos puntos de la ciudad. Fueron construidos en diversas épocas y con diversos fines. Almacenar contrabando, asegurar un escape frente a los ataques de corsarios al puerto, etc. No están interconectados. Ese túnel debe tener un fin- La mujer dejó de sonreír y pareció cambiar su actitud hacia mi por una de mayor respeto. - ¿Crees saberlo todo, verdad niño? Pues tienes sólo la mitad de la verdad y tu mitad no vale nada. Estás a un paso de tu muerte y la de tu padre y lo único que se te ocurre, frente a un cadáver viviente, pues bien sabes que eso soy, es recurrir a esa cantinela –quise interrumpirla pero lo impidió con un gesto de su mano-. - Bajo la ciudad hay un laberinto infinito. Todos los túneles que conocen se comunican con otros túneles de los que no tienes ni la menor idea. Trozos del pasado están atrapados dentro de ellos. Eso soy, sólo un trozo del pasado que no puede morir – y en este punto hizo una inflexión angustiosa de su voz, pero se recompuso rápidamente-. Si logras atravesar esos túneles, llegarás a la región de los seres imaginarios. Todas las bestias que han poblado las pesadillas y los sueños de los habitantes de esta ciudad se encuentran allí. He dicho bestias, tal vez muchas de ellas esten hambrientas. Si no te conviertes en la cena de alguna de ellas, llegarás al corazón de la ciudad - Y que hay allí? –pregunté, por primera vez sinceramente curioso - ¿Has comido hojaldre? –preguntó, pícaramente - Si, naturalmente – contesté con suficiencia - Pues bien, todas las Buenos Aires del pasado se encuentran allí, apiladas como capas de hojaldre. Todo lo que una vez sucedió sigue sucediéndose una y otra vez, cíclicamente. Deberás entrar a una de épocas posibles. - ¿Cómo sabré a cuál? – pregunté y juraría que la mujer se encogió de hombros. Sobrevino un silencio pasmoso, mientras los hilitos de polvo caían cada vez más gruesos. No había tiempo que perder- qué debo buscar? - Debes buscar tu verdad. No la verdad, sino tu verdad. Dicho esto, apoyé mis cosas en el suelo. Tomé unas bolsas que había tiradas y envolví mis zapatillas. Levanté la mirada y la fijé en el hueco al fondo de la fosa. Respiré hondo y luego contuve la respiración. Caminé lo más rápido que pude, trazando un nuevo sendero mientras escuchaba un crac-crac de los huesos golpeándose entre si. Cuando llegué, largué todo el aire y me introduje en la oscuridad absoluta.

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Creado por bwanabeloved
23:41:41